Aparcar la bici donde hay luz y gente

Ilustración de un paisaje

Cuando aparcas la bici, lo primero que decides, casi sin pensarlo, es dónde dejarla. Muchas veces se elige el sitio más cómodo o el más cercano a la puerta, sin fijarse en si es un buen lugar. Sin embargo, el sitio importa tanto como el candado. Una bici que se ve desde muchos puntos y que tiene gente alrededor resulta mucho menos atractiva para quien quiera llevársela.

Busca calles con paso de personas, comercios abiertos o ventanas de viviendas desde donde se pueda ver. Un lugar por donde pasa gente a menudo es un lugar vigilado sin que nadie lo sepa. Evita los callejones, los patios escondidos y las esquinas oscuras, aunque parezcan tranquilos. La tranquilidad, en este caso, juega en contra de la bici, porque nadie mira lo que ocurre.

La luz y la vuelta a casa

La iluminación es importante. Con buena luz se ve mejor a quien se acerca a la bici y a lo que hace, y eso disuade a muchas personas. Si sabes que volverás de noche, piensa en cómo estará el lugar entonces: puede que a esa hora esté vacío y oscuro.

Ten en cuenta también tu propia comodidad. Un sitio bien iluminado es más agradable para recoger la bici cuando ya es tarde, y no tendrás que buscar la llave en la oscuridad. Es preferible andar unos pasos más que dejar la bici en un rincón donde nadie pasa.

Utiliza siempre el candado, incluso en un lugar muy concurrido. Pasa el candado por el cuadro y por una rueda, y sujétalo a algo firme, como un aparcabicicletas bien anclado o una barandilla resistente. Ningún sitio sustituye al candado, pero un buen sitio lo ayuda mucho. Aparcar donde hay luz y gente es un hábito fácil y no cuesta ningún esfuerzo.

En casa, aplica la misma idea. Si tienes que dejar la bici en el portal o en el patio, elige el punto mejor iluminado y más visible desde las viviendas. Habla con los vecinos: entre todos se puede cuidar mejor. Un sitio con luz y con ojos atentos es la mejor protección que puedes darle a tu bici, tanto en la calle como delante de casa.